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Ocho errores que encarecen tu hipoteca (y cómo evitarlos)

Ninguno de estos errores es exótico. Los ocho aparecen cada semana, casi siempre en gente que ha hecho bien todo lo demás.

Manos revisando un documento con lupa sobre una mesa clara

1. Pedir un préstamo personal para la entrada

Es el error más caro y el más frecuente. Te faltan 8.000 EUR, el banco te concede un préstamo al consumo en una tarde y parece que el problema está resuelto.

No lo está. Cuando presentes la hipoteca, la entidad verá dos cosas: una cuota nueva que resta de tu capacidad de endeudamiento y, sobre todo, que no tienes ahorro propio. El ahorro no es solo dinero: es la señal de que sabes gestionar tus finanzas. Muchas operaciones se caen exactamente aquí, con las arras ya firmadas.

2. Firmar arras antes de saber si te dan la hipoteca

Las arras penitenciales implican que, si te echas atrás, pierdes lo entregado. Y "no me han dado la hipoteca" no suele ser causa de devolución salvo que se haya pactado expresamente.

Dos precauciones que cuestan cero: incluir una cláusula de condición suspensiva por no obtener financiación, y tener antes una orientación de viabilidad. Un estudio previo son unos días; una señal perdida son varios miles de euros.

3. Dar por hecho el valor de tasación

El banco financia sobre el valor de tasación, no sobre lo que tú pagas. Si compras por 165.000 EUR algo que tasa en 150.000, el 80% se calcula sobre 150.000 y tienes que poner 45.000 EUR en lugar de 33.000.

En vivienda antigua del centro de Badajoz o de los pueblos, esa diferencia aparece con frecuencia. Conviene tener una estimación de valor antes de comprometerse.

4. Ir solo a tu banco de siempre

"Llevo veinte años con ellos, me cuidarán." La antigüedad ayuda a que te aprueben, pero no a que te den su mejor precio. Al contrario: las mejores tarifas suelen reservarse a la captación de clientes nuevos, porque es ahí donde la entidad tiene que competir.

Pedir dos ofertas más no cuesta nada y cambia por completo la conversación con tu oficina.

5. Comparar solo la cuota mensual

La cuota se puede maquillar alargando el plazo. Es el truco comercial más viejo: la misma hipoteca a 35 años en lugar de 25 parece mucho más barata y cuesta bastante más.

Compara siempre por TAE y por coste total: cuota multiplicada por meses, más seguros, más comisiones. Es la única cifra honesta.

6. Aceptar todas las vinculaciones sin hacer la resta

"Si domicilias la nómina, contratas el seguro de hogar, el de vida, la protección de pagos y el plan de pensiones, te bajo el diferencial." Suena a favor y muchas veces es un mal negocio.

La cuenta que hay que hacer es simple y casi nadie la hace: cuánto te ahorra esa rebaja al año frente a cuánto cuestan esos productos al año. La domiciliación de la nómina es gratis y siempre compensa. Un seguro de vida vinculado, con frecuencia, no.

7. No leer la FEIN, o leerla el mismo día

La FEIN es el documento vinculante con todas las condiciones reales. La ley obliga a entregártela con al menos 10 días naturales de antelación a la firma, y tienes derecho a una visita informativa gratuita con el notario.

Ese plazo existe para que compruebes que lo que pone coincide con lo que te ofrecieron. Sorprende la frecuencia con que no coincide, y más aún la frecuencia con que nadie lo mira. Si hay una diferencia, el momento de discutirla es ese, no en la notaría.

8. Mover dinero de forma inexplicable los meses previos

El analista va a mirar tus extractos de los últimos seis o doce meses. Un ingreso repentino de 15.000 EUR sin justificar genera preguntas, y en materia de prevención de blanqueo las preguntas se traducen en documentación adicional y retrasos.

Si tus padres te van a ayudar con la entrada, que la transferencia esté documentada como donación o préstamo familiar, con su tributación correspondiente. Y evita los meses previos movimientos atípicos, descubiertos o devoluciones de recibos: pesan más de lo que parece.

El resumen, en una frase

Casi todos estos errores tienen el mismo origen: tomar decisiones irreversibles antes de tener información. Firmar arras antes de saber la viabilidad, aceptar productos antes de calcular, comprometerse con un banco antes de comparar.

El orden correcto es al revés, y no cuesta dinero: primero calcular, luego comparar, y solo después firmar.

Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento financiero personalizado ni oferta vinculante. Las condiciones de cualquier operación dependen del estudio y aprobación de la entidad. Datos válidos a fecha de la última actualización.

Preguntas frecuentes

¿Puedo pedir un préstamo para la entrada de la hipoteca?
Técnicamente sí, pero es muy mala idea. El banco lo detecta en tu historial, computa la cuota en tu endeudamiento e interpreta que no tienes ahorro propio. Es una de las causas más frecuentes de denegación.
¿Qué pasa si firmo arras y luego no me dan la hipoteca?
Si son arras penitenciales sin cláusula de financiación, pierdes lo entregado. Por eso conviene incluir siempre una condición suspensiva por no obtener la hipoteca y tener una orientación de viabilidad antes de firmar.
¿Estoy obligado a contratar los seguros del banco?
No pueden imponerte productos como condición obligatoria, aunque sí ofrecerte bonificaciones por contratarlos. Puedes contratar el seguro de hogar con quien quieras. Haz siempre la comparación de coste anual frente a rebaja del tipo.
¿Cuántos días antes me tienen que dar la FEIN?
Al menos 10 días naturales antes de la firma, según la Ley 5/2019. Además tienes derecho a una visita informativa gratuita con el notario para que te explique el contenido antes de firmar.

Que no te pase ninguno de los ocho

Revísalo con nosotros antes de firmar nada. El estudio inicial es gratuito y suele evitar exactamente estos errores, que son los que de verdad cuestan dinero.